Sin saber tu nombre puedo bautizarte mi musa,
una inspiración basada solo en tu voz y tu perfume,
en tus ojos y tu mirada,
o el vaivén de tu pelo con el viento.
Sin conocer mucho de ti puedo
idolatrarte, desearte y admirarte sin recelo,
sin esperanzas y con anhelo.
Sin saber tu nombre puedo llamarte paz,
esperanza o tranquilidad,
puedo llamarte amor, calidez o ternura,
pero hoy prefiero llamarte musa.
Y es así como sin conocer de tu nombre
puede significarse tanto a una persona,
por que en tu sonrisa puede ver un bello amanecer
o creer que el mundo aun tiene futuro.
Por eso hoy que sigo sin saber tu nombre
te nombro como mía, como una sonrisa,
como un hada, como el cuadro que aun no ha sido dibujado,
la poesía que no ha sido escrita, y la canción que no ha sido tocada
y también como un alma que solo alguna vez fue soñada,
y nunca creada...
No hay comentarios:
Publicar un comentario