sábado, 13 de marzo de 2010

La princesa que no podía dejarse amar..

Hace mucho tiempo ya, en la época de los caballeros de relucientes armaduras, cruzadas, y reinados,
existió un rey con su séquito y su reina por su puesto.

El rey fue bendecido con el nacimiento de 3 preciosas princesas, de las cuales el cuido hasta que fueron lo suficientemente grandes, y justo a ese tiempo compartió la decisión con su reina de partir a defender sus creencias en la cruzada que se efectuaba en tierras lejanas. Antes de partir el rey dejo instrucciones a su reina de cuidar su  monarquía, hasta el ultimo paraje y de todos sus habitantes, tarea que para la reina sola no iba a ser sencilla, pero también tomo la precaución de que las niñas no fueran demasiado peso para ella y siendo así  las envió a cada una a un castillo, cada castillo en 3 orillas de su imperio dejando siempre el principal para su reina, dispuso sirvientes y bajo el cuidado de todos ellos, dejo a cada princesa y su reino dispuso sus últimos mandatos y partió a defender los escudos de armas y el estandarte de su reino, para brindarles un mejor futuro a su reina y sus pequeñas tres princesas.

Al pasar de los años, las tres princesas crecieron bajo el cuidado de sirvientes, mucamos, bajo un cariño mas parecido a respeto, y un amor infundado bajo el miedo de represalias futuras por parte del rey, por lo cual jamas tuvieron un cariño y no sabían de que manera amar o sentirse amadas.

La mayor de las princesas aprendió del amor al conocer a un príncipe de un reino vecino, y se mudo con el, sin embargo al poco tiempo descubrió lo que era la soledad a su lado, ya que este príncipe vivía solo para agrandar su reinado y sus tierras, por lo cual pasaba gran parte de su tiempo en los campos de batalla luchando por sus conquistas, sin descubrir que su mayor conquista seria tener a su princesa a su lado y mostrarle lo que significa ser amada.

La segunda princesa no quiso esperar a que algún príncipe la rescatara de sus aposentos, tampoco deseaba permanecer o pertenecer a las ordenes que le aguardaba al volver su padre el rey, por lo cual tomo de sus sirvientes bajo sus ordenes y amenazante con decirle a su padre que no la trataron bien, los obligo a montar todo en caballos y formar una caravana hacia un punto lejano en el horizonte.

Y la  princesa la menor de todas ellas, pero la mas bella de ellas, quedo impasible a la espera de su padre, esperando que al volver el se volcara en amor a ella y su madre, la reina la visitaba pocas veces al año, por que la reina tenia que ocuparse de todos los pormenores del reino, y mantener en orden y calma a todos sus habitantes como era el deseo del rey.

Transcurrieron los años y la reina no tenia idea de que su pequeña hija anhelaba sentir en su corazón el deseo y pasión de un amor puro, y sin restricciones. Ya que estaba siempre ocupada en sus reuniones, en salones, y comedores, en aparentar un control que poco a poco ella perdía, y ocultando el temor de saber que su esposo el rey quizás no volvería.

Y como si fuese una maldición un día llegaron al castillo los heraldos del rey con la desagradable noticia que el rey fue herido en batalla, una flecha atravesó su pecho y el rey agonizaba a días de camino de sus seres queridos, con sus últimos alientos dicto sus ordenes póstumas, de manera tal que dejo escrito que quien heredaría su trono y reino seria aquel príncipe que desposara a su pequeño tesoro, su hija mas pequeña, y cuidara de ella como su gema mas valiosa. Pero solo podría reclamar el trono cuando ellos tuvieran un hijo varón.

Al llegar esta noticia a los oídos de todos los príncipes de los condados y reinados vecinos muchos acudieron al llamado para desposar a la pequeña princesa, el primero de los que tuvo su oportunidad con la princesa decidió llevarla a conocer sus tierras, y en la lejanía , le mostró su verdadera cara, una cara agresiva, donde hubo muchos pleitos entre ellos, discusiones varias, y conflictos entre ellos, sin embargo la pequeña princesa aguantaba creyendo que esto era el amor... cuan equivocada estaba, hasta que su pretendiente cayo victima de una cruel enfermedad y cruel broma del destino que le tuvo que mostrar que el amar puede llegar a doler, pero no de esta forma que significara la merma de su propia autoestima.

Desfilaron muchos príncipes y duques, en el castillo de la reina al saber que la pequeña princesa volvía a estar sola, ninguno tuvo las bendiciones de la reina, hasta que un día la pequeña princesa corrió a los aposentos de su madre para informarle que un noble hijo de un rey de un condado vecino, le interesaba mas que todos los pretendientes, la reina se alegro de escuchar esto, y decidió apoyarla en su amor, paso el tiempo y nuestra pequeña princesa hacia todo para estar con su duque, salia a las campañas mas lejanas, a visitar poblados y aldeas, viajaba en caravana y no tenia un castillo propio, ya que el duque se negaba a sentar cabeza y construir un castillo a sabiendas que terminaría con todo el reinado del padre de la pequeña princesa.

Al saberse tan seguro de las preferencias de la princesa por el, decidió pedir su mano en matrimonio, para formalizar y tener a bien el reclamar el reinado y su trono, las celebraciones nupciales corrieron con gran rapidez, por insistencia de la misma princesa, ya que idolatraba a su duque, lo admiraba y no ponía en duda su palabra o sus acciones. Lo cual el duque aprovechaba para moldearla, y cuando tenían conflictos le echaba en cara que ella no había tenido una vida normal, que estaba trastornada por la falta de libertad, buscando alterarla y mostrarle al reino que solo el merecía ser el dueño, amo y señor de todas las tierras ya que su futura reina no podría hacerse cargo de ellos.

La pequeña princesa no soportaba cargar este peso, sin embargo ella tenia la esperanza de darle el hijo varón que se requería para cumplir la voluntad de su padre, y que con este acto el duque cambiara su actitud con ella, el día que se hizo el anuncio de su embarazo, las cosas cambiaron el duque esperaba que su primogénito llegara al mundo, y pudiese reclamar todo el territorio para el y su heredero. La reina organizo todo de acuerdo a las peticiones del duque, y estuvo al lado de su hija cuidándola y viendo que el duque la procuraba, aun cuando el tenia noches de juergas y campañas de batallas cada vez mas largas y lejanas.

Llego el día esperado, después de 9 meses el reino por fin tendría su próximo soberano, pero el destino otra vez no estaría con la pequeña princesa, ya que seria una niña a la que daría a luz, lo cual la reina vio con buenos ojos y como una señal de que el rey no deseaba que el duque fuese quien gobernara a sus amados pobladores,  el duque al conocer esto se volvió mas duro y reacio en su carácter, dándole incluso la espalda a su pequeña princesa en repetidas ocasiones, por lo cual los problemas entre ellos se agravaron y el decidió por lo mismo discutir menos con ella y alargar mas sus campañas, todo justificándolo por el bien ahora de ambas.

En un tiempo que el estaba defendiendo sus blasones e insignias, en un campo de batalla lejano, llego un noble de tierras lejanas, con la intensión de aprender de todos los poblados de estas regiones, por ello se presento en el castillo, para informar a la reina de sus intenciones, y fue ahí que conoció a la pequeña princesa, quedo deslumbrado por su belleza, y por su trato amable, así que decidió cumplir con sus obligaciones y quedarse un tiempo mas por el reino para poder conversar con la pequeña princesa y saber mas de ella, por eso al pasar el tiempo quedo prendado de la manera de ser, de sus actitudes con los pobladores, con sus sirvientes, y con su porte y presencia de una verdadera reina, pero que solo mostraba en ausencia de la reina, también tuvo la fortuna de conocer a su hermana mayor, y compartió con ella bellos atardeceres y noches de bohemia.

El noble también se dio cuenta que su presencia ayudaba en mucho a esta pequeña princesa a encontrar algunas respuestas que no tenia y preguntas que no habían surgido, por ello decidió partir, y continuar su viaje aprendiendo de otros poblados, ver otros atardeceres, ver puestas de sol en bosques y a la orilla del mar, la pequeña princesa en su corazón sentía que debía acompañarlo ya que al escuchar historias de otros parajes de boca del noble, deseaba amar la vida como el se abrazaba a ella, conocer la sensación de la arena bajo los pies, el crujir de las hojas de los arboles en otoño, y la brisa una hoguera en la primavera.

Sin embargo sabia que tarde o temprano su duque volvería y reclamaría a su próximo hijo esperando que fuese un varón para reclamar el reino que le pertenece,  por ello decidió no acompañarlo y su resolución parecía ser la acertada ya que pocos días después de la partida del noble el duque regreso, con estandartes de victoria, y jubilo por sus nuevas conquistas, también volvió para estar con su princesa, para reclamar precisamente eso su compañía y que esta le entregara al hijo que le debía.

La calma aparente con la que llego el duque se debía a que por recomendaciones de su familia y de su escudero debía conservar a la princesa tranquila, para tenerla consigo todas las noches hasta que esperaran a su heredero, pero solo era apariencia, ya que al pasar de los días y meses y ver que la princesa no se embarazaba comenzó a dudar de ella, y a recriminar con mayor insistencia sus desplantes, sus reclamos, y sus horas de ausencia, todo esto hacia a la pequeña princesa añorar las tardes con el noble, y su espíritu de libertad, un día llego un mensajero en un potro color chocolate  a las puertas del castillo, con noticias desde el horizonte, con una carta donde el noble le decía que había encontrado un paraje cercano a la costa justo entre la arena y bosque, en el cual esperaría por ella y por su hija, tal vez no seria el paradero ideal para una pequeña niña, pero al menos no les faltaría libertad, ni un lugar donde pudieran alcanzar sus sueños, el noble le escribió en esta carta una fecha hasta la cual el esperaría por ella, dejando la resolución en manos de la pequeña princesa.

¿que hará la princesa? Si sabe que no puede dejarse amar, ya que sus costumbres y educación real le dictan que tiene que permanecer en su castillo pase lo que pase a esperar siempre por su dueño y amo el duque,y darle un hijo, un heredero al trono.

Sabe que no debe dejarse amar, ya que nunca ha amado y sabe que nunca lo hará, por que no sabe como hacerlo.

Aun no sabe si decidirá irse a sabiendas de que la libertar y sus sueños podría alcanzarlos en un lugar lejano y tal vez mejor para su pequeña? quedarse creyendo en el amor incondicional como le fue inculcado por las costumbres y tradiciones?, la pequeña princesa solo sabe que quiere su libertad para poder crecer y ser la reina que se espera que sea para su pueblo pero la decisión esta en sus manos y el tiempo limite se acorta con cada día que pasa y no decide a madurar y poner primero su valor antes que las costumbres y todo lo que se espera de ella...continuara... tu dime como va a terminar esta historia....

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