Hoy cuento los pedazos que quedaron desperdigados
de mi propio corazón, he ido a recogerlos a las calles donde platicábamos
a los jardines en que pudimos sentarnos a platicar y soñar.
Encuentro los restos de recuerdos, las imágenes siguen frescas
y todavía puedo oler tu perfume al recorrerlos,
tan frescas las marcas de tus manos en mi piel,
tan nítidas son que aún las puedo sentir sobre mi.
Llegue a distinguir una estrella en el fondo de la fuente,
esa de la noche en que llovieron estrellas,
llegue a estacionarme en el mismo lugar donde nos quedamos
tan solo platicando hasta que tu piel fue tan transparente en el amanecer.
Y fui a la puerta de tu casa, justamente donde te bese por ultima vez,
fui a recoger el ultimo rastro, también pase a la biblioteca a recorrer
los mismos pasillos los mismos pasos que camine a tu lado,
regrese sobre mis huellas.
Para ver si así puedo volver a estar justamente en ese momento
a mi manera de ser donde no moría por ti,
justo a donde todo estaba bien,
ahí donde alguna vez fui otro, antes de enamorarme de ti.
Es tan corto el tiempo de amarte, tan intensa la manera en que lo hacías,
y fueron tantas las caricias de tu alma en mi herido corazón,
que sanaste heridas, que corregiste miradas
y sueños dejados en un cajón.
Y en esta noche que me falta tu cuerpo y
sentir tu corazón latiendo al mismo ritmo que el mio,
se que que el mio aun sigue sincronizado al tuyo,
ya que de todas las piezas aun conservas una.
La mas grande, la mas importante, la que va al centro,
esa pequeña parte que lo hace latir,
justo ahí donde vienen las instrucciones
y la manera de amar...
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